Miembros de la Iglesia Unida de Canadá visitan An-Najah

 

 

El pasado domingo una delegación de la Iglesia Unida de Canadá en Toronto visitó la universidad como parte de un viaje por los Territorios Ocupados. La Iglesia Unida de Canadá, que se caracteriza por mantener una postura liberal, es la segunda iglesia de Canadá y la mayor de denominación protestante. Los catorce representantes de la iglesia provienen de profesiones muy diversas que van desde un psicoterapeuta, un cineasta, un profesor de Humanidades o una enfermera jubilada  hasta un abogado del ayuntamiento de Toronto. El viaje se organizó como respuesta a su deseo por conocer más de cerca la actual situación política de Palestina y al boicot de productos militares israelíes, iniciativa presentada por la rama de la Iglesia en Toronto y que posiblemente se extenderá por todo el territorio nacional, siempre y cuando las otras regiones voten a favor de ella en una conferencia que se celebrará durante el mes de agosto.

 

Durante su estancia de dos días en Nablus, la delegación tuvo la oportunidad de entrevistarse con Adli Yaish, el alcalde de la ciudad, y con Bassam Shakaa, ex-alcalde de Nablus. Asimismo visitaron la universidad, el campo de refugiados de Askar y dieron una vuelta por el casco antiguo.

 

Durante una entrevista con Saed Abu-Hijleh, director del Departamento de Relaciones Públicas de An-Najah, sobre las dimensiones del concepto de anti-semitismo, éste afirmó que “el sionismo ha dado más alas al antisemitismo que cualquier otro fenómeno en el mundo. Si no eres una persona culta acabas por no hacer distinción alguna entre judíos e israelíes. Por eso necesitamos que más judíos americanos alcen sus voces.” Recordó el destino de algunas víctimas de la ocupación, entre ellas su propia madre, Shaden Abu-Hijleh, asesinada en octubre del 2002 a la edad de 62 años mientras estaba sentada apaciblemente en el porche de su casa con su familia. De Asem Yousef, estudiante de An-Najah recientemente fallecido y voluntario en el Programa de Intercambio Juvenil Zajel, Saed Abu Hijleh recuerda: “cuando fuimos a enterrar a Asem a su pueblo, en el puesto de control militar unos soldados registraron con perros la ambulancia que trasladaba el cuerpo y arrestaron a sus hermanos. Dejaron marchar a la ambulancia al cabo de una hora”.

 

Se está llevando a cabo una campaña de denuncia contra las violaciones sistemáticas del derecho a la educación. Ésta comprende el envío de notas de prensa a periódicos y la actualización periódica de la página web del Programa de Intercambio Juvenil Zajel con nuevos artículos. Ala Yousef, coordinador del programa explica: “en el 2002 ya sufrimos un toque de queda de cuatro meses en la universidad. La historia se repite, pues estamos viviendo una situación similar hoy en día. La frecuente presencia militar en los alrededores de la universidad nos obliga a mantener a nuestros estudiantes en el interior a fin de garantizar su seguridad. Esta situación es imposible; 52 estudiantes han sido asesinados durante estos últimos años”.

 

Para Vicky, pastora de la Iglesia Unida de Canada en Toronto, una de las experiencias más duras del viaje hasta ese momento fue la visita del grupo a Belén, la cual coincidió con el asesinato de dos jóvenes. Durante la procesión que llevaba a su funeral, el grupo pudo ser testigo de las dramáticas historias de la ocupación que familiares y amigos de los dos chicos compartieron con ellos. Joanne, una enfermera jubilada que ha trabajado en Afganistán, cuenta sus impresiones sobre las dificultades que pasaron para entrar en la ciudad en el puesto de control militar de Huwara: “Me sorprendió mucho la falta de educación de los soldados en el checkpoint. Lo que decían ya era grave, pero la forma en la que lo hacían era mucho peor”.

 

Emily, empleada del Ministerio de Sanidad y su marido George, un abogado del ayuntamiento de Toronto, están aquí en respuesta a un interés personal. “En Canadá no recibimos una imagen verídica del conflicto. En general no recibimos información sobre la muerte de palestinos a manos de los israelíes, pero en cambio hay una cobertura mediática inmensa sobre el último atentado suicida de Tel Aviv. Recibimos el punto de vista israelí de la historia. Aunque el tono general de un artículo de prensa puede ser equilibrado, el título y el primer párrafo –que es lo que la mayoría de la gente lee- son casi siempre proisraelíes”.

 

Las razones de una cobertura mediática tan partidaria son insinuadas por Karin Brothers, un ama de casa activamente comprometida en documentar el conflicto: “El lobby judío es efectivamente muy poderoso no sólo en Estados Unidos sino también en Canadá. Un número muy significativo de financiación electoral proviene de la comunidad judía, hasta tal punto que justo después de la masacre de Jenín, alrededor de un 96% del Congreso votó a favor de Israel. Crearon algo parecido a un voto de solidaridad para apoyar a Israel. Es en ese momento cuando el lobby israelí mostró su poder”. A ella no le cabe la menor duda que la influencia de la comunidad judía impregna tanto la política como los medios de comunicación: “Cualquier político se convertiría en diana si volviera sus espaldas a Israel, perdería su trabajo. Es sorprendente la cantidad de personas, especialmente políticos, a los que se les ofrece un viaje a Israel con todos los gastos pagados”.

 

Durante su estancia, tanto el grupo canadiense como los que les acompañaban tuvieron el privilegio de entrevistarse con Bassam Shakaa, alcalde de Nablus de 1976 a 1982. Shakaa describió el ambiente que reinaba en Palestina durante las elecciones de 1967 y los turbulentos años que siguieron a éstas, cuando perdió las dos piernas como consecuencia de un ataque israelí destinado a asesinarlo..

 

“En la época de las elecciones del 67” recuerda Shakaa, “tanto la comunidad internacional como los demás países árabes no nos respaldaron con fuerza. Aceptamos las elecciones como una manera de incidir en la opinión internacional, queríamos ser legales desde el principio. Pero Israel quiere que vivamos para ellos, no para nosotros, y organizándonos les hacíamos sentir amenazados. Así que ellos me amenazaron a mí. Recuerdo sus palabras: ‘Recibirás un castigo físico si continúas tu política en nuestra contra.”

 

“Se referían claro está a las políticas que llevábamos a cabo en relación a la colonia de Elon Moreh. Tres meses después de aquella amenaza fui víctima de un intento de deportación, pero todo el mundo me apoyó y amenazó con dimitir si eso ocurría. Israel intentó chantajearme, prometiendo que me podría quedar si ponía fin a mi política. Yo les contesté ‘No trabajo para vosotros… he sido elegido democráticamente!’. Después de eso me dejaron en libertad”.

 

“Después de eso su estrategia fue intentar destruir nuestra autosuficiencia, hacer todo lo posible para que no pudiéramos subsistir por nuestra cuenta. Querían que dependiéramos de ellos así que comenzaron a cortar el agua, la electricidad… Aún más, intentaron asesinarme colocando una bomba en mi coche. Una medianoche unos colonos llegaron a mi casa y colocaron la bomba. Antes de eso, habían enviado a traidores que nos dijeron que nos ayudarían a matar a algunos alcaldes cercanos a los israelíes. Cuando la bomba explotó perdí las dos piernas al momento. En ese momento mi esposa intentó llamar al hospital, pero el teléfono de casa y el del hospital estaban cortados. Pensé que no había esperanza, pero Dios me ha dado la oportunidad de vivir más”.

 

“Irónicamente, Israel me ofreció tratamiento en un hospital israelí. Lo rechacé. ¿Primero intentan matarme y luego pretenden ofrecerme tratamiento? Consecuentemente, necesitaba viajar a Jordania para recibir tratamiento, ya que en Nablus no disponían del adecuado. Pero los israelíes no me dejaron pasar. Sólo después de que la comunidad internacional ejerciera presión permitieron finalmente el viaje.”

 

“Como no lograron asesinarme, intentaron anular mis relaciones sociales, destruyendo mi libertad de movimiento, controlando el ayuntamiento y mi casa. Permanecí bajo arresto domiciliario por 45 días, durante los cuales no podía recibir visita alguna y durante los cuales ni siquiera mis hijos podían recibir a sus amigos.. Incluso el cónsul de Gran Bretaña fue arrestado durante 20 minutos por soldados israelíes por visitarme.”

 

“El atentado que hizo estallar mi coche ocurrió en el año 1980. Cuando trataron de asesinarme intentaron hacer lo mismo con los alcaldes de otras ciudades como Ramallah. Desde 1982 a 1986 los alcaldes de las principales ciudades palestinas fueron obligados a dimitir. En su lugar, militares israelíes los sustituyeron, convirtiéndose en los nuevos alcaldes de estas ciudades”.

 

1982 es también el último año de presidencia de Bassam Shakaa. Su presidencia finalizó, pero no así su influencia. Respetado y admirado, al recibirnos en su casa y explicarnos aquel período de la historia, ha compartido con nosotros una parte importante de su vida personal.

 

La próxima parada se efectuó en el Pozo de Jacobo y en el campo de refugiados de Askar. 6000 personas viven en el “Nuevo Askar”, creado en el año 1964, no reconocido oficialmente por la UNRWA y consecuentemente desprovisto de los servicios sociales, sanitarios y educativos de los que se benefician otros campos, según explica Amjad Rfaie, director del Centro de Desarrollo de Askar.

 

“Como refugiados no queremos renunciar a nuestro derecho a retornar a nuestros lugares de origen, y consideramos a las personas que renuncian como traidores” dice en respuesta a la pregunta de por qué la gente, si la creación de dos estados independientes fuera posible, no intenta rehacer su vida aquí. “Israel debe pedir perdón a los refugiados, de igual forma que Alemania se disculpó ante los judíos”. El Centro de Desarrollo de Askar se creó en el año 2000 y alberga una biblioteca de uso público, un centro informático, talleres de teatro, arte y debka y un centro para discapacitados.

 

El presente viaje por los Territorios Palestinos satisface un intenso deseo de conocimiento de primera mano que todos los integrantes del grupo tienen en común. Sean pastores de la Iglesia, amas de casa, abogados, enfermeras o cineastas, para muchos de ellos ésta ha supuesto la primera oportunidad de visitar Palestina a pesar de estar interesados desde hace tiempo. Tal es el caso de uno de los miembros del grupo, un ex –empleado en la industria informática que ahora trabaja en una galería de arte y que ha estado estudiando el conflicto desde los años sesenta. Ésta es sin embargo su primera oportunidad de ver el país personalmente. Para él como para otros, este viaje constituye una oportunidad única de visitar un país que desde hace tiempo ocupa un lugar en sus corazones.

 

 

 

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Translated by: Nadia Hasan