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Con ocasión del 58 aniversario de la Nakba, el
centro mediático (Zajel) del departamento de Relaciones Públicas ha
organizado una serie de eventos que tendrán lugar durante una semana
a fin de conmemorar la deportación de miles de palestinos en 1948.
El programa incluye una exposición de fotografías y carteles de
época que muestran a ciudadanos palestinos en su vida diaria, así
como una muestra de periódicos publicados en la ciudad de Jafa antes
de la diáspora, reflejo del ambiente cultural, social, humano y
político de aquella época. El objetivo de dicha exposición es
fomentar la toma de conciencia entre alumnos de la universidad y el
público en general sobre lo que pasó durante aquellos años. La
inauguración del evento fue presenciada por numerosos testigos de la
Nakba, e introducida por unas breves declaraciones por parte del
vice-presidente de asuntos académicos, quien agradeció a Zajel los
esfuerzos realizados por organizar este tipo de actividades. Los
visitantes de la exposición, entre los que se contaron ancianos que
en su día fueron víctimas de las deportaciones y que ahora residen
en el campo de refugiados nablusí de Askar, manifestaron su alegría
por ver expuestas las fotografías, carteles y extractos de
periódicos antes nombrados. Amjad Rfaie, director del Centro de
Desarrollo Social de Askar, alabó la calidad de la exposición,
revelando su intención de transferir la muestra a Askar afin de
garantizar el acceso a las fotografías a los residentes del campo.
Las fotografías muestran escenas de la vida
cotidiana en Palestina tanto antes de la Nakba como durante el éxodo
y la época posterior en los campos de refugiados. Ali Ibrahim,
estudiante de ingeniería, aprovecha que ha acabado un examen para
aprender más sobre ese período de la historia de Palestina. “Siento
soledad y tristeza cuando veo fotos como ésta”, dice el 19-añero
señalando un retrato de unos combatientes de la resistencia que
posan orgullosos con sus armas. “Fíjate en su expresión, es
impresionante. En mi casa tenemos una foto de mi abuelo parecida a
ésta, ver estas imágenes me hace pensar en él y en lo que debió
sufrir”. “Mi abuelo” añade, “solía contarnos historias sobre aquella
época, pero falleció hace seis meses”.
Sin embargo, no todo el mundo tiene familiares que
puedan explicarles más sobre la Nakba. Algunos estudiantes provienen
de familias originarias de Cisjordania que por tanto no han sufrido
la deportación. Otros son oriundos de ciudades como Jafa pero han
visto cómo sus abuelos fallecían a causa del tiempo transcurrido
desde entonces. Otros jóvenes son testigos del dolor que sienten sus
familiares al rememorar la Nakba, lo que hace extremadamente difícil
para algunos de estos ancianos hablar sobre sus experiencias.
Exposiciones como ésta son muy útiles para estas personas, pues
proveen una información valiosa a la que hasta ahora no han tenido
acceso. Tal y como explica Fawaz, profesor de Ciencias, para algunas
personas estas imágenes son nuevas, pues aunque tienen un
conocimiento general de lo que sucedió durante la Nakba, no
comprenden el alcance de la tragedia. En su opinión una de las
razones reside en la falta de información que los niños reciben
durante su educación, ya que frecuentemente la Nakba ni siquiera se
menciona en los libros de historia de los colegios y se trata de
forma muy general durante la universidad. “Es por ello que hacer
referencia a la deportación en las escuelas es extremadamente
importante” señala Fawaz. “Necesitamos hablar de ello más a menudo
para recordarles a las nuevas generaciones su derecho a retornar a
sus ciudades y pueblos de origen, algo que ahora tienen prohibido”.
“Organizar una exposición es eficiente y fácil, pero necesitamos
desarrollar este periodo de la historia como tema central de
producciones cinematográficas, documentales y, sobretodo”, insiste
“necesitamos tratar el tema desde el principio, en el colegio”.
Ihab, 19 años y estudiante de farmacia, es uno de
estos casos. Su familia proviene de Cisjordania pero en su pueblo,
Kafr al-Dik, muchos habitantes son originarios de Jafa, aunque
prefieren continuar con sus vidas y callar sobre una época cuyos
recuerdos son demasiado duros como para hablar de ellos. Está
especialmente fascinado por los extractos de periódicos que
conforman una parte de la exposición y que muestran por ejemplo el
programa semanal de un cine o el anuncio de un espectáculo de la
conocida cantante Oum Kalthoum en Jafa. Para Ihab, estas
recopilaciones representan “la prueba de que estábamos en aquellas
tierras antes de los israelíes y de que teníamos educación y
cultura”. Estas muestras digitalizadas han sido extraídas de
diferentes periódicos publicados en Jafa entre 1925 y 1939, tales
como Aldefa, Falastein, Aljamea Alislameyeh, Aljehad y Alyarmuk. En
opinión de Aseel Khayat, estudiante de IT, todo palestino tiene un
conocimiento intrínseco sobre la Nakba y el sufrimiento que conllevó
para las generaciones precedentes porque es muy similar al que las
nuevas generaciones están sintiendo desde el principio de la
Intimada. “La mayoría de nosotros sabe lo que pasó durante la Nakba
porque nos lo cuentan nuestros padres, pero aún suponiendo que no lo
hicieran, sabríamos lo que tiene que haber sido para ellos porque lo
estamos viviendo en nuestra propia carne día tras día” afirma esta
estudiante de 21 años.
Safa, una estudiante de literatura inglesa, cuenta
que pasear por la exposición la sume en melancolía. Afirma que
aunque las nuevas generaciones están al corriente sobre lo que pasó
durante la Nakba, es necesario que sepan mucho más para evitar que
aquella época caiga en la indiferencia. Incide en la importancia de
recopilar información de todos los testigos todavía en vida,
plasmando sobre papel cada palabra y creando archivos especiales
para salvaguardarlos del olvido. “De otra forma perderemos nuestra
identidad”, dice sacudiendo la cabeza.
¿Qué es exactamente lo que conforma la identidad de
un pueblo que durante décadas ha sido desprovisto de sus libertades,
sus derechos, sus familias, sus tierras? La ocupación ha afectado
asimismo a su patrimonio cultural, a sus tradiciones y al conjunto
de su herencia –indicadores usuales de la “identidad” de un
colectivo-. El concepto de identidad podría ser objeto de largos y
numerosos debates, pero lo que parece quedar claro es la importancia
de efectuar un análisis exhaustivo de su historia a fin de preservar
la memoria colectiva. Solo una conciencia profunda del pasado podrá
devolverle al pueblo palestino la fuerza para reconstruir su
identidad.
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